El ruido molesto del despertador
hace que reacciones, el pensamiento inmediato es de: no deseo levantarme, no tengo
ninguna motivación para hacerlo, pasado un buen tiempo, como se dice
coloquialmente, a las de mil, te levantas, te arrastras al baño, en modo
automático te preparas para salir.
Cuando estas fuera de la casa, no
sabes a donde ir, piensas y vuelves a pensar a dónde dirigirte, pasado un largo
tiempo, la inercia o la presión o hasta la casualidad te lleva a un lugar,
llegas desorientado, por fin estas frente a un prospecto, te presentas,
preguntas si tiene seguro, con respuesta si o no, intentas venderle, no lo
logras, te retiras y te sientes emocionalmente deprimido o frustrado, que para
el momento te resulta lo mismo.
Caminas sin rumbo, con un dialogo
interno más o menos así: esto no me gusta, quisiera tener un trabajo donde me
paguen de manera fija, aunque sea poco, pero que me aseguren una cantidad, este
trabajo de ventas no es para mí, debería dedicarme a hacer otra cosa, no quiero
llegar a la casa pero tampoco quiero estar en la calle.
Llegando a casa, ahora sí, sientes
la presión, cuando te pregunta: ¿Cómo te fue? contestas sin pensar… ¡Bien!, en
el dialogo interno dices… ¡fatal!, no quiero hacer esto, me frustra, me siento
un fracasado.
Al siguiente día, ni te cuento
como es que transcurre, si es que te atreviste a salir a la calle.
Robert Kiyosaki escribió en su
libro Padre Pobre, Padre Rico, “si estas en el hoyo, deja de cavar”.
A continuación de manera sencilla te propongo como es que
dejes de cavar:
1. La
noche anterior a tu día de trabajo “haz tu tarea”, es decir, prepárate para la
jornada, lo más seguro es que no tengas ninguna cita o prospecto que agendar,
por lo tanto, piensa un poco a qué lugar, oficina, escuela o institución puedes
ir a hacer tu actividad
2. Escribe
todos los lugares que se te ocurran por visitar, no discrimines ninguno, solo
escríbelos, ya que tengas tu lista, selecciona los mejores, de acuerdo a las
características que se deseas, es decir entre más personas veas, mas
oportunidad tendrás de venta.
3. Define
cuantas personas vas a ver y define la cantidad en pesos que quieres obtener
como meta diaria
4. Define
tu horario de trabajo, parte del horario será determinado por los horarios de
los prospecto que visites, sin embargo organiza tu día con el fin de que sean horas
productivas.
5. Enseguida
prepara tu discurso que dirás frente al cliente, recuerda el ciclo de la venta,
Prospección, abordaje, detección de necesidades, presentación de la solución,
cierre, postventa, prepáralo sobre esta base, enseguida practícalo, hasta que
consideres que lo tienes asimilado.
6. Prepara
tu papelería, organiza tu carpeta, limpia tu portafolio y cerciórate que tienes
lo necesario en el, si tienes dispositivos móviles, déjalos cargando durante la
noche para que al siguiente día estén listos.
7.
Prepara tu ropa o uniforme, que este limpio para
plancharlo, limpia tu calzado.
8.
Enseguida descansa, necesitaras energía para la
labor del día siguiente.
9. Despertar
por la mañana con una meta hará que te levantes además de buen ánimo, tener tu
ropa preparada hará que las actividades antes de salir de casa sean fluidas,
saliendo a tiempo de casa.
10. Una
vez que te presentas en el lugar fijado, tus hábitos harán que te traiciones y
quieras reaccionar como siempre lo haces, postergando o dando evadiendo la que
sabemos debemos hacer.
11. Con
ánimo atrévete a vencer el miedo que tienes al acercarte a las personas, solo acércate
y platica con ellas, no sucederá nada,
lo que único que te puede suceder es que te compre.
12. Inténtalo
una y otra vez, repítelo en cada oportunidad posible, te dará seguridad haber
practicado tu guión, serás realmente efectivo.
13.
No olvides sonreír y hablar en un buen tono,
manifiesta una actitud entusiasta.
14. Estima
las horas invertidas, que coincidan con tu planeación, enfócate en tu propósito:
ser efectivo en las ventas, lleva contabilizado la meta de personas
entrevistadas y la meta en pesos que te fijaste, esto te dará una idea firme
del rendimiento desarrollado en el día y te dirá si vas bien o tienes que
esforzarte.
15. Al
final de la jornada laboral, anota el rendimiento que tuviste, es decir si
cumpliste con tus metas, si alcanzaste lo fijado, listo, comencemos con la
preparación que hiciste el día anterior.
16. Si
no lo lograste, pero realizaste ventas, reajusta la meta, haciendo la siguiente
operación, la cantidad que necesitas en pesos, divídela entre los días que
quedan para tu corte, el resultado es tu nueva meta para el día siguiente, continúa con la preparación que hiciste el día
anterior.
17. Si
no lograste ninguna venta, nos invadirán las emociones que ya conocemos de
derrota, solo que en esta ocasión, reflexiona en que no fue falta de
preparación, no fue falta de desempeño de un profesional, solo fue un día en el
que no hubo éxito de negociación que por supuesto le sucede hasta al mejor.
Paso siguiente hacemos la preparación que hiciste el día
anterior.
Estos consejos no garantizan que tendrás
el éxito, pero si te garantizo que tu desempeño será sobresaliente.