Hace ya casi 4 años o quizá mas,
mi Sra. Madre me hizo favor de asignarme para mi uso un bonito paraguas,
robusto y de buena calidad. Me ha acompañado en mi Ciudad Chilpancingo, Gro., y
el DF, ha cumplido muy bien su función: protegerme de la lluvia.
Hace unos minutos caminaba bajo
una ligera pero constante lluvia y pensaba lo importante que ha sido en
momentos que tengo necesidad de protegerme y tan servicial que ha sido. No me
estorba si no todo lo contrario lo necesito traer conmigo todas las veces que sea
posible.
Que sucede cuando estamos en una
mala temporada pero no de lluvias, si no de vida, deberíamos tener un paraguas
para protegernos. ¿Si tuviéramos un paraguas de que estaría formado?, de
entusiasmo, positivismo, comprensión, seguridad, sentido común, atención,
fortaleza, asertividad…
Este paraguas especial no puede
estar abandonado y solo cuando lo necesito utilizarlo, necesito abrirlo cada día,
es decir utilizarlo en cada momento, todos los días se nos presentan situaciones
adversas a nuestros planes, nos sorprenden tanto que no sabemos cómo
reaccionar, si sabemos que tenemos el paraguas lo sacaremos, lo abriremos y nos
ayudara a resolver ese momento, de la mejor forma.
Trabajemos entonces en la
confección de este especial paraguas conociendo, sintiendo y aplicando cada
componente que nos sea necesario para formarlo, seamos perseverantes y este nos
ayudara a cubrirnos de tempestades